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jueves, 21 de enero de 2016

OCTOPUS, el arte de lo improbable o la sabina que no quería ser bonsai. ¿Y si sí?




¿Haremos un bonsai con esto? 
Puede que no, ¿pero y si sí?

Vamos a verlo. 

Así lo dejamos en el anterior trabajo, ahora solo quedaba esperar y dejar que la planta adquiriera vigor. Las sabinas agradecen mucho dejar un periodo de descanso entre trabajos, no les gusta que las dobles y las refines a la vez. El refinado exige normalmente eliminar verde y eso es precisamente lo que hará que decaiga. Si retiras ramas completas y pierde el 50% de su masa total las demás  seguirán tirando con normalidad pero si las aclaras el 50% de cada una de ellas la planta tendera a resentirse. 




No estaba en el plan de trabajo incluir un trasplante, pero un accidente precipitó este paso. 



Luego nuevamente a la zona de descanso. 


Un año más tarde presentaba una densidad mucho mayor y nos planteamos dar un paso más. 

En esta ocasión si vamos a aclarar y a seleccionar ramas, alambrado básico y colocación .
La colocación de formación de ramas es diferente a la que se realiza para presentar un árbol a una exposición. La prioridad es favorecer el desarrollo , se dejará espacio entre brotes para crecer más allá de lo que pueden ser los perfiles finales. Que entre la luz hasta el ultimo brote . 


Pero como siempre salió nuestra vena inconformista y optamos por experimentar con otro frente. Era a nuestro entender perfectamente factible y mostraba algunas ventajas, exhibe más madera y algunas formas son más elegantes. 






Ese año quedó así. 


También se refinaron algunas maderas. 



Un año más tarde la cosa comenzaba a adquirir buena pinta. Un crecimiento fuerte y compacto, lo ideal para crear una estructura que se sustente. esto es mucho más complicado que en los juníperos chinensis que se quedan las ramas en su sitio con facilidad. La sabina es mucho más exigente con el cultivo para conseguir un resultado similar. 






Y así entró a peluquería, y nuevamente nos replanteamos el frente. Decidimos darle mayor protagonismo a la copa ya que el tronco al fin y al cabo no es su mayor virtud y sobre todo desaparece el efecto ¨asa¨ de la rama descendente del ápice.  El ritmo general es mejor. 

“En cualquier arte y en cualquier ciencia no debe ignorarse el ritmo.” 
― Miyamoto Musashi



Nuevos ajustes para compactar más el diseño y colocar los volúmenes donde los necesitamos. 





Y con este aspecto terminó el día, todavía no se perfilan excesivamente los volúmenes para no frenar su desarrollo más de lo necesario. 






Vuelta a la estantería y a seguir creciendo . 






Este año nuevo trasplante y corrección del ángulo de plantado. 
Y este es el estado que luce a día de hoy. Hace unos años solo era un proyecto basado en una fe inquebrantable. Hoy es un bonsai muy digno, diferente de lo habitual, con su propio carácter .  




Hagamos un pequeño repaso de su evolución. 










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Un viaje de mil millas comienza con un solo paso.
Lao Tsé 





domingo, 10 de enero de 2016

OCTOPUS, el arte de lo improbable o la sabina que no quería ser bonsai. EL CAMBIO



Después de haber recuperado el vigor de la sabina tras el trasplante nos decidimos a meterle mano. Este es uno de los puntos más importantes que se deberán considerar siempre a la hora de hacer un trabajo fuerte sobre nuestra planta. A la hora de trabajar una planta recuperada los pasos a seguir deberían ser los siguientes. 

1. Asegurarse de que no tiene tierra de campo, esta aunque pueda no ser grave para el cultivo si puede comprometer la recuperación de la planta tras un trabajo fuerte.
2. Al trasplantarlo a un buen sustrato fotografía las raíces para recordar si hay algún elemento que pueda dificultar un angulo de plantado muy diferente el día que se modele.  
3. Usa un sustrato que asegure un crecimiento vigoroso, para ello un grano mayor al habitual favorecerá un mayor desarrollo .
4. Esperar a que la planta tenga vigor suficiente para el trabajo al que se va a someter. Para ello tendremos un cultivo eficaz de al menos 2 años. 







Y comienza el estudio de nuestro ejemplar. 


Las raíces sabemos que no van a ser un problema para modificar el angulo de plantado. 



Optamos por un angulo de plantado extremadamente diferente , muy inclinado que haga que el tronco más potente domine el conjunto. Las fotografías son muy malas pero en esa época no dedicábamos mucho tiempo a esos detalles.  




El tronco principal queda erguido , eso resuelve un problema pero genera uno nuevo, el otro tronco cae en picado hacia el suelo. 


El árbol es bastante grueso y eso supone un problema a la hora de mover cada tronco a un lugar diferente al que posee en origen. 


Pero decidimos meternos a ello ya que no hay alternativas, necesitamos que ambos troncos tengan concordancia, no podemos crearlo de forma que cada uno de ellos vaya a su aire, ello nos obliga a compactarlo. La solución pasa por elevar el tronco más bajo. Usamos un gato para poder forzar el tronco más bajo apoyándonos en el más alto. No usaremos rafia en este caso ya que consideramos que es más importante ver la progresión de la rotura que el soporte que puede aportar la rafia. 


Tal como esperábamos el tronco bajo se rompe. La rotura es perfectamente longitudinal al desarrollo de la vena lo que hace que el riesgo para este tronco sea nulo. 

A la hora de realizar este tipo de trabajos es importante comprender cual puede ser el resultado de los pasos que vamos a dar. Cuales son los posibles puntos de flexión, los de rotura, la dominancia de uno sobre el otro , la forma en que cada especie rompe , su resistencia, posibles puntos débiles para poder asegurarlos, etc... La experiencia con el tiempo acaba dandote una idea global anticipada del posible resultado. Por ello experimentar y vigilar detalladamente cada trabajo que hacemos nos aportara esa experiencia. 




Aseguramos con tensores el recorrido que vamos ganando con el gato. 


Podemos ver el cambio tras ¨apretar ambos troncos¨



Ademas añadimos un barra de tetracero para elevar el verde del tronco más bajo. 





El siguiente paso consistirá en actuar sobre el tronco alto, vamos a bajarle el verde para acercar ambas copas entre si. 




Para ello vamos a cerrar mas esa curva que pese a su calibre y ser todo madera sabemos que puede tener un buen recorrido. 



Aquí vemos nuevas fracturas en la madera que vamos vigilando de cerca para controlar que no se extienda a la zona de vena viva. 


Ademas de estar muy elevado el verde también estaba excesivamente desplazado hacia el frente. 
En ese esfuerzo por compactar el árbol vamos a poner una nueva barra de acero para poder dirigir el verde hacia el eje del la planta. 
  






Tras todo un día de trabajo tenemos un árbol muy diferente al de por la mañana. Todavía lejos del objetivo que nos hemos marcado pero con un camino claro. Es un trabajo muy diferente del que con demasiada frecuencia se realiza en bonsai. Non queríamos simplificar, no queríamos un bonsai exprés, no era un árbol para la foto ni para la el aplauso fácil. Era un proyecto donde aun sin saber si podríamos conseguir llegar al objetivo ideal si sabíamos que no recurriríamos a atajos para conseguirlo. 










Y esta es la diferencia tras un día de trabajo, viéndolo así cuesta pensar que pueda ni siquiera se un bonsai decente. Peroooooo, ¿y si sí? 

Lo sabremos en el próximo episodio. 








domingo, 3 de enero de 2016

OCTOPUS, el arte de lo improbable o la sabina que no quería ser bonsai. EL DESCUBRIMIENTO


OCTOPUS

EL DESCUBRIMIENTO









En ocasiones la única diferencia entre lo posible y lo improbable es únicamente la fe que tenemos en nuestras capacidades (que no significa que las tengamos), si creemos en lo que hacemos seguramente llegaremos lejos si ponemos el esfuerzo y la constancia necesarias. 


Este trabajo es uno de esos casos que son prueba de ello. Y aunque ya habíamos hablado de este ejemplar vamos a entrar más a fondo en los sucesivos trabajos para llegar a su evolución hasta el día de hoy. La mayoría de los pasos recorridos con esta sabina podrían ser replicados en cualquier material en bruto cuyo trabajo comience desde cero.
Era el año 2006 y la cantidad de material decente disponible era escaso. Cualquier cosa que tuviera madera y verde era un potencial bonsai. 
Esta sabina había llegado en una caja de madera , estaba bien establecida pero no sabíamos que había debajo, la caja además lo hacia inmanejable, entre otros motivos porque estaba plantada en greda volcánica. Esto ademas de añadir un peso muerto enorme supone algunos inconvenientes para el cultivo. Nuestra experiencia con la greda ha dado como resultado un desarrollo mucho menos progresivo y el cultivo mucho menos eficiente que otros sustratos. No quiere decir esto que no se pueda cultivar en greda, pero a la hora de conseguir crear un bonsai en el menor tiempo posible el cultivo ha de ser una prioridad y es una de nuestras obsesiones constantes. 
La sabina poseía varios troncos que se abrían en todas direcciones , de ahí su nombre. Es el típico material que no aconsejaríamos comprar a nadie por su casi nula posibilidad de crear un bonsai excepto si dejas solo un tronco. 





Lo primero fue sacarlo de su caja, la cabellera es fantástica, no hay raíces gordas. lo cual es una gran ventaja a la hora de modificar el angulo de plantado. 






Las raíces se recortaron y pasó a plantarse en maceta con una mezcla de akadama y pómice al 50%. El grano es más grueso de lo normal para favorecer el vigor y poder trabajar sobre ella con más garantías. 


Se eliminaron algunos troncos y se plantaron individualmente ya que poseían algunas raíces y permitía aprovechar el material. 




El verde es bastante bueno, muestra salud y buen cultivo teniendo en cuenta la textura, color y densidad del verde. Los ramilletes de hojas son densos y crecen en racimos con las hojas hacia arriba. 
Los tiros largos definen el vigor, te dicen que además de sana está potente y que los entrenudos no sean excesivamente largos te dice que el abonado ha sido correcto. Es frecuente encontrar sabinas que han sido abonadas con abonos de agricultura cuyo resultado es desastroso para la planta. Se llegan a conseguir un gran vigor pero el verde resultante no sirve para formar un bonsai. Las hojas se separan entre ellas y suelen caerse, los entrenudos se alargan y se pierde densidad. Tampoco es raro que aparezca brotación en aguja. Cuando esto sucede se tarda varios años en recuperar la planta para que vuelva a ser útil para formar. Nosotros recomendamos no probar abonos no contrastados en bonsai de los que se utilizan para el campo, no porque no valga ninguno, muchos si valen, sino por el riesgo que supone que el resultado sea malo. Los abonos específicos de bonsai suelen estar exentos de este riesgo y suelen aportar un valor añadido que compensa el coste de los mismos. No hay nada más caro que el hecho de que un abono barato te estropee tu bonsai. 



Este tipo de verde es típico de un abonado deficiente o tierra en mal estado


Este verde es el habitual en una sabina abonada con un mal abono, las hojas caen y no se agrupan en ramilletes, en este estado, así como en el anterior es imposible formar un bonsai. 




Así nace un verde en buen estado, se alza hacia arriba, es verde intenso, brillante, las hojas son carnosas y nacen agrupadas. 


Estos tiros acompañando al verde de la imagen anterior son la guinda de un correcto cultivo y el punto optimo para trabajar nuestro bonsai. 



















El caso es que tenemos dos troncos totalmente opuestos y ambos son recios, potentes, con madera. Sin mencionar que están unidos en la base. Podrían haberse separado y podríamos haber hecho dos arboles pero ambos habrían sido muy simples, nada especial, nada digno de mención. 

Desde siempre hemos tenido claras dos cosas.
1...que en bonsai menos a veces es más.
2...que en bonsai menos a veces menos. 

Conclusión, nada es verdad ni mentira ni todo lo contrario, depende, siempre depende. En cada planta hay un mundo de posibilidades, seguramente hay varias buenas e innumerables posibilidades malas. Lo difícil seguramente a la hora de crear un bonsai a partir de material virgen es visualizar el árbol que hay dentro de esa maraña de ramas y troncos, encontrar el bonsai que a menudo está dentro. 


Un dato importante. A la hora de trabajar material virgen tener claro que hay bajo el suelo es importante, que no tenga tierra de campo, esta puede ser útil para su supervivencia tras la extracción, pero para un cultivo en maceta seguramente represente un problema antes o después. Este problema suele ser especialmente grave tras un trabajo de formación, momento en el que el árbol necesita recuperarse rápido y la tierra del campo no lo suele permitir haciendo decaer el vigor con frecuencia hasta puntos alarmantes. 

Otro detalle que no debemos dejar olvidado en este tipo de material es la sujeción. Si vamos a tener que trabajar con tensores, palancas o barras de metal vamos a necesitar que esté muy muy bien anclado al tiesto, de otro modo el trabajo puede ser un riesgo para la planta o a veces simplemente imposible. Esto también influye a la hora de tallar maderas, si no está firme en el suelo no podremos trabajar con garantías , sobre todo para la talla a mano. 






Un año después del trasplante llegó la hora de ponerse manos a la obra, pero eso para el próximo articulo.